Fuente:www.abc.es
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Publicación digital de eventos taurinos de la Región de Murcia

La localidad murciana de Totana acogerá una corrida de toros el próximo domingo 20 de abril una corrida de toros.
El cartel está compuesto por el diestro madrileño Manuel Díaz 'El Cordobés', el malagueño Javier Conde y el diestro regional Alfonso Romero, que lidiarán un encierro de la ganadería de José Luis Pereda.
La empresa Taurodelta ha presentado los carteles de la miniferia de la Comunidad, feria de San Isidro y Feria del Aniversario. La presentación, prevista para el pasado martes, fue retrasada hasta este viernes debido al acuerdo a última hora con el diestro José Tomás.
El ciclo contará con la presencia de la práctica totalidad de las figuras actuales. De los 48 matadores que harán el paseíllo, El Juli, El Cid y Alejandro Talavante serán los únicos que actuarán tres tardes mientras que otros 18 torearán en Madrid dos tardes. Además, las ganaderías de Montealto y San Pelayo, para rejones, lidiarán por primera vez un encierro en San Isidro. Además, confirmarán la alternativa Joselito Adame, Morenito de Aranda, Lancho, Joselillo y Cayetano.
Los carteles son los siguientes:

El novillero murciano Antonio Soriano se convertirá en matador de toros el próximo domingo 27 de abril en la localidad de Abanilla, en Murcia. El padrino de ceremonia será El Cordobés y Pepín Liria ejercerá de testigo. Los toros que saltarán al ruedo a partir de las cinco y media de la tarde tendrán el hierro de Buenavista.
Soriano, de 34 años de edad, comenzó su andadura como novillero sin picadores en 1989 y en el 2006 debutó con los del castoreño en la plaza de Los Felices. El año pasado hizo su presentación en Las Ventas en el ciclo de novilladas nocturnas, siendo silenciado en sus dos oponentes.
Fuente: www.burladero.com


EFE.
Ganadería: toros de Juan Pedro Domecq, grandes y zancudos, altones y bastotes, sospechosos de pitones, bajos de raza y de escasas fuerzas.
Enrique Ponce: estocada (una oreja tras un aviso); y dos pinchazos, estocada y dos descabellos (una oreja tras dos avisos).
José María Manzanares: estocada (palmas); y metisaca, pinchazo y estocada (silencio tras un aviso).
David Esteve: pinchazo, estocada que asoma saliendo trompicado y tres descabellos (silencio tras aviso); pinchazo, media que se traga y descabello (silencio tras un aviso).
Plaza: Valencia. Lleno en tarde de nubes y claros, viento y frío.
A Ponce le han dado una oreja después de dos pinchazos, una estocada y dos descabellos, además de dos avisos. Y no ha influido el paisanaje. Hay que imaginar lo que hubiera sido si mata a la primera. Sin más rodeos, sencillamente le dan el rabo. Porque fue faena de eso, y no por haber sucedido aquí en Valencia que es su tierra, sino en cualquier otra plaza, de cuanta más categoría más segura la reacción del público a su favor.
Nadie daba tres céntimos de euro (lo que antes era un duro) por la faena en base al toro. Ese puede ser uno de los méritos grandes de Ponce, su apuesta por el triunfo, como ya había hecho en el toro que abrió plaza.
En aquel fue la habilidad, la forma de venderlo, para que aparentara una grandeza que ni por asomo se podía adivinar, con ¿un toro? que resultó el colmo del descastamiento, blando y parado, que se defendía y se venía al cuerpo, escarbador y sin rematar sus escasos y muy intermitentes viajes. Así y todo obró el milagro de apuntalarlo, obligándole a pasar. Primero el astado, y después el público, terminaron metidos en la muleta de Ponce. Primera oreja.
La siguiente faena se la brindó Ponce a un veterano aficionado --103 años recién cumplidos de extraordinario carácter humano y afición sin límites--, partidario suyo. Un compromiso que obligaba mucho por el cariño que se profesan mutuamente. Y así ocurrió lo genial. El animal se movía algo más que el anterior pero sin ninguna clase, y siempre merodeando por el refugio de la querencia. Había que echarle mucha ciencia y coraje al asunto para que aquello resultara, ni más ni menos que un buen compendio de los mejores atributos del mejor toreo. Ponce desgranó las series de lo fundamental, derechazos y naturales, cada vez más largas, muy templadas y con mucho ritmo, sobre la base de la ligazón, la estética y la profundidad.
Y entre series, una deliciosa variedad de apuntes, detalles y remates. El caso de molinetes y molinetes invertidos, cambios de mano por delante y por detrás, el pase de las flores, el de la firma o las trincheras y trincherillas, circulares invertidos y por delante, que según los iba interpretando, por la ligazón y despaciosidad que les imprimía, perdían el carácter de accesorio con el que habitualmente están marcados. Todo de una extraordinaria profundidad. Sí, también los adornos. Por eso, a pesar de atascársele la espada, le dieron la oreja que le abría la puerta grande.
Y a todo esto, la tarde, marcada por el revés del ganado, no dio de si para los otros dos toreros. Manzanares cargó con un primer marmolillo que se agarró al piso haciendo imposible cualquier proyecto de faena. El quinto tampoco aguantó, ni llevándole a media altura.
El local y modesto Esteve intentó pelearse con dos bueyes que se lo pusieron muy difícil. Así que bastante con haber salido indemne.
Fuente: www.diariocordoba.com
